Bournemouth expone todas las deficiencias del Arsenal

La fórmula secreta para ganar al Arsenal ya no es más un secreto. Muchos equipos -como el Bournemouth en esta fecha- modifican sus estrategias para enfrentar a los gunners. Con mucho orden tapan los espacios y ponen una presión alta para que los defensores no tengan opción de distribuir el balón a los mediocampistas. Shkodran Mustafi solo tuvo una precisión de pase del 60% producto de esta estrategia propuesta por Eddie Howe.

De esta manera, se corta el juego colectivo que propone Arsene Wenger con toques cortos. A esto se le suma la crisis de lesiones y ausencias como la de Olivier Giroud, Mesut Özil, Aaron Ramsey, Alexis Sánchez y Sead Kolasinac.

En este partido en especial, la táctica era muy predecible porque Arsenal carecía de jugadores creativos y que armen las jugadas para abrir los espacios. Así que fueron eran incapaces de fabricar alguna chance de gol. Esto obligó a Alexandre Lacazette a retroceder hasta el medio campo en búsqueda de asociación colectiva.

Sin embargo, Jack Wilshere demostró gran carácter con un buen dominio del balón y hegemonía en la media cancha. Por otro lado, el performance de su compañero Granit Xhaka fue totalmente contrario y se vio afectado por la traba que ponía el Bournemouth.

Una esperanza dio el gol de Héctor Bellerín al minuto 52, tras un pase milimétrico de Alex Iwobi -el único pase filtrado a destino de todo el partido-. Es la primera vez que el lateral derecho anota en dos partidos de Premier League consecutivamente.

El marcador se había abierto y el Arsenal había encontrado alguna forma de ser incisivo en medio de la presión alta. Lamentablemente, en un lapso de 4 minutos, Callum Wilson y Jordon Ibe iban a remontar el partido y hacer historia con la primera victoria del Bournemouth contra el Arsenal.

Como se dijo al comienzo, muchos equipos cambian su estilo de juego al contragolpe y evitar el juego colectivo característico del Arsenal. No es la primera vez que le imponen esta estrategia y los jugadores deberían saber cómo conducir el balón en estar circunstancias.

Por otro lado, está el problema psicológico. Los de Wenger se enfrentan una y otra vez a un estilo de juego que los descuadra y a pesar de que es un partido accesible, se complican. Con esto se evidenció que no hay una táctica para poder manejar estas situaciones y que poco interés hay por corregirlo.

Por: Taiki Ishii (@Taiki93)

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