La última sinfonía de Mozart

Nacido en 1980 y hoy con 37 años, Tomas Rosicky se retiró del fútbol profesional. Su carrera estuvo marcada por momentos impresionantes conduciendo el balón desde el medio campo y, desafortunadamente, también, por las lesiones que lo alejaron de llegar a niveles más altos.

La carrera futbolística de Rosicky empieza en el Sparta Praga, equipo de su ciudad natal, en donde siguió los pasos de su padre, Jiri, quien se desempeñó como defensor. Debutó con el primer equipo en 1998 y en los siguientes tres años salió campeón de la liga checa. En 1999 fue nombrado ‘talento del año’ por la asociación de fútbol de su país. Impresionó a los reclutadores europeos al anotar a equipos como el Arsenal y al Shakhtar Donetsk en la Champions de la temporada 2001-02.

Eso le valió para que fuera contratado por el Borussia Dortmund. Su traspaso costó unos €14.5 millones, donde marcó récord del jugador más caro de la historia de la Bundesliga en aquel entonces. En 2002, su primer año como borusser, ayudó a su equipo a ser campeón de la liga alemana. Lamentablemente, perdió la final de la Copa de la UEFA ante el Feyenoord habiendo completado los 90 minutos. Acá fue donde se ganó el apodo de ‘el pequeño Mozart’ por su estilo de juego para organizar y orquestar el juego a mayor y menor intensidad.

Por su rendimiento en el Dortmund fue galardonado con el premio del balón de oro checo en 2003. Estaba cumpliendo todas las expectativas posibles luego de emigrar. Es así que, tras 189 partidos militando en el equipo alemán, es fichado por el Arsenal por €11 millones en mayo del 2006. Un mes después disputó el Mundial y, aunque su equipo se quedó en la fase de grupos, Rosicky anotó 2 goles en la victoria 3-0 frente a Estados Unidos.

En Londres, fue uno de los jugadores más queridos desde el primer día. Su ímpetu por disputar cada balón y ser uno de los que más siente la camiseta, le hicieron justo heredero de la emblemática número 7 que había pertenecido a Robert Pirés. En su primera temporada con los gunners demostró mucha clase y adaptación instantánea. Además, con su fichaje ya se notaba la tendencia de perfil de jugador que buscaba Arsene Wenger y lo que estaba construyendo en el inicio de la ‘era Emirates’.

Fue en el curso 2007-08 en el que ‘Rozza’ desplegó su mejor fútbol. Los automatismos y sinergia que logró al lado de Flamini, Hleb y Fabregas fueron apoteósicos. Sin duda, la mejor versión de Wengerball luego de la era de los ‘Invencibles’. Arsenal terminó 3° luego de haber sido líder con 5 puntos de ventaja a falta de 12 partidos. Al final se quedaron por 4 puntos debajo de Manchester United. Lo más cerca que se ha estado de volver a ganar la liga.

El martirio de las lesiones empezó en 2008. Se perdió la Eurocopa y toda la temporada 2008-09. Los tendones de sus rodillas nunca llegaron a sanar completamente y los problemas musculares hicieron que, desde ese momento, su carrera tome un curso distinto al que estaba destinado.

En sus actuaciones más destacadas luego de lesión tras lesión está la victoria 1-0 ante el Tottenham tras un golazo con un cañonazo la parte externa del pie derecho, el doblete contra el West Brom que Arsenal salió con un airoso 2-0 y finalmente el gol de tiki taka marcado ante el Sunderland.

Logró ganar la FA Cup 2013-14, primer trofeo importante que consiguió con el club y en el que tuvo protagonismo durante toda la campaña. Posteriormente, iba a sumar en su palmarés otra FA Cup y 2 títulos de Community Shield.

Fueron pasando los años y los pocos partidos disputados hasta que en 2016, por traspaso libre volvió al Sparta Praga. Cerró su ciclo de 10 años representando a los cañoneros entre aplausos y muestras de cariño de la afición y de sus propios compañeros. Un líder técnico, carismático y fiel servidor de una institución en la que se sintió identificado en todo momento.

Jugó sólo 12 partidos en 2 años en su vuelta al equipo que lo vio nacer y esta mañana decidió colgar los botines para siempre. Su motivo de retiro es, únicamente, por un tema físico: “Me he dado cuenta que ya no puedo preparar mi cuerpo para lo que se necesita en el fútbol profesional”.

Rosicky puso fin a su carrera a los 37 años y siempre fue un profesional que, a pesar de las adversidades, dio siempre el 100% cuando saltaba al campo. Además, se adaptó rápidamente del heavy metal del Dortumnd a la sinfonía de Wenger. Supo ganarse el aprecio de la gente que hoy le rinde tributo y le dedica el día. Gracias por una vida de hermosas melodías Don Tomas Rosicky.

 

Por: Taiki Ishii (@Taiki93)

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