5 conclusiones del fin de semana (Saints 1-1 AFC)

4 derrotas, 2 empates y 2 victorias. Este es el saldo de Arsenal 2017-18 jugando fuera de casa en Premier League. Ayer en St. Mary’s se volvió a sufrir más de la cuenta para imponer condiciones y, ante las circunstancias, el equipo se mostró vulnerable.

  1. Conceder goles temprano

El gol de Charlie Austin a los 3 minutos de iniciado el cotejo refleja una alarmante falta de concentración. Arsenal ha concedido 5 goles en los primeros 15 minutos de lo que va del torneo, más que ningún otro equipo. Solo en 2 ocasiones se pudo remontar el partido (Leicester y Everton), pero en las demás se perdieron puntos. Es inexplicable cómo un plantel gestionado para tener largos descansos y, por ende, más tiempo para mentalizarse en el siguiente juego, caiga en este tipo de desórdenes defensivos que condicionan partidos.

2. Línea de 3, línea de 4, línea de 5…

Por segunda semana consecutiva, Arsene Wenger cambió de sistema por necesidad más que por decisión anticipada. Danny Welbeck ingresó a los 65 minutos por Per Mertesacker para obtener volumen ofensivo y se volvió a defender con 4 al fondo. Ante los de Manchester pasó lo mismo, solo que al minuto 12 y por el lesionado Shkodran Mustafi. En ambos casos fue para meter a un extremo directo. Aquella vez el que ingresó fue Alex Iwobi. Existen serias confusiones que tienen origen en el banquillo y se reflejan en el campo. Si no se deciden por cual optar, el mareo continuará.

3. Lo predecible que somos

Ya sea con 4 atrás o 3, han vuelto a hallarle el secreto a Wenger. Recuerdo que muchos equipos que querían puntuar en el Emirates, en plena época de de incertidumbre y transición post Fabregas, Nasri, etc., lo único que tenían que hacer era fijar a su 9 detrás del primer mediocentro para hacerle sombra y listo, caos colectivo. Con el tiempo pasaron Song, Arteta y Coquelin, con más o menos problemas, hasta que con Xhaka explotó el hilo de forma natural y predecible para llevar al profesor a cambiar radicalmente de esquema: 3-4-3. Esto en favor de proteger a la defensa de las aterradora manera que se veía el equipo mermado ante cualquier transición rival medianamente ejecutada. Estamos en la mitad de la temporada 2017-18 y el problema sigue existiendo. Stoke, Watford, Burnley y Southampton, elencos de menor rigor, le hallaron la fórmula otra vez y no parece haber otra medida más que volver a cambiar. Lo ideal sería con un nuevo DT, pero no, tendremos que parchar con soluciones temporales.

4. Bellerín y Xhaka

Leo por todos lados: ¿qué le ha pasado a Héctor Bellerín? Esto es interesante. Uno pensaría que este esquema con 2 laterales-volantes le beneficiaría. Sin embargo, no ha sido así. Ya avisaba regresión la temporada pasada, en la que terminó siendo el suplente de Oxlade-Chamberlain. De pronto, el catalán perdió la explosión, no desborda y todos sus pases son en sentido contrario al arco rival. El hecho que se vea partiendo de la línea divisoria del mediocampo limita su recorrido y cuando levanta la cabeza está tapado para ser vertical, lo cual hace que lateralice su juego y pierda peso. Es el más perjudicado con este nuevo sistema. Él, tanto como Xhaka (es vergonzoso lo mal parado que sale tras cada partido fuera de casa), corren riesgo de perder el puesto. Pienso que son los primeros que podrían salir para dar paso a otros.

5. Competencia entre el equipo A y B

Esto de tener 2 equipos y establecer orden jerárquico, supuestamente, era para generar competitividad. Pues los titulares en liga se sienten muy cómodos sabiendo que tienen ganado el puesto. No ah resultado favorable para la competencia a la que están poniendo toda la carne al asador y eso es fracaso interno. Además, con todo el ambiente cargado por la no renovación de Ozil y Alexis, es hora de darle más chances a gente como Wilshere e Iwobi, por citar ejemplos. No debería sorprender si vemos a Debuchy como titular en este período navideño o al polifuncional Maitland-Niles teniendo una sorpresiva responsabilidad dentro de muy poco. El único lesionado de gravedad es Santi Cazorla. El resto está apto para competir. Hora de tomar decisiones rutilantes para salvar el honor -si es que queda- del club en el corto plazo.

 

Por: Sebastián Gálvez (@sebgalvez)

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